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Resistencia y disidencia sexual en tiempos de Capitalismo gore y necropolítica

June 16, 2019

 Fotografía: Ele nunca (https://elenunca.news.blog/2019/01/25/marielle-vive/) 

 

 

 

Resistencia y disidencia sexual en tiempos de Capitalismo gore y necropolítica. 

Jornadas por la vida y contra la guerra (Baja California Sur, México).

 

Carlos Mancilla es egresado de Lenguas Modernas. Ha colaborado en colectivxs feministas interseccionales y realizando pruebas rápidas de detección de VIH con Ahf México. Se identifica dentro del transfeminismo y es activista de los derechos de las disidencias sexo genéricas en Baja California Sur desde hace más de cinco años

 

 

 

En el siguiente artículo reviso el trabajo de Sayak Valencia en su teoría de Capitalismo gore y su relación actual con las dinámicas de violencia propias de un capitalismo sangriento en nuestro país hacia la disidencia sexual, las mujeres y grupos subalternos. Se propone una revisión de la ultra violencia desde una visión transfeminista/queer. He separado la presentación en cuatro puntos.

 

 

PARTE I. LA MASACRE NO HA TERMINADO

Me encantaría ser portador de buenas noticias el día de hoy. Pero el panorama actual es desolador. La violencia sistemática hacia las mujeres, la disidencia sexual, les migrantes se ha agudizado a lo largo y ancho del continente. México se encuentra en el medio de dos centros geopolíticos interconectados social, histórica y económicamente, Estados Unidos y Brasil. Al Norte, las políticas anti migratorias de Trump suponen un gran reto para que los Derechos humanos de indocumentados prosperen.  Al Sur, la ultraderecha representada por Bolsonaro ha implementado una serie de medidas que vulneran los derechos de la población LGBTTTI+, ha impulsado acciones para que las mujeres no puedan decidir libremente sobre su cuerpo y la violencia misógina, homofóbica, lesbofóbica, y transfóbica se haya encrudecido. Y en México ¿qué tenemos? Además de todo lo que acabo de mencionar: un presidente que se niega a llamar las cosas por su nombre, que se niega a hablar de feminicidio, de transfeminicidio, de violencia sistemática a grupos vulnerables, es más se niega a usar la palabra homofobia en sus discursos matutinos.

 

En Abril, la ONU alertaba que México había superado a Brasil en feminicidios. Estamos en primer lugar. Tan solo el 20 % de los casos llegan a juicio, donde en muchos casos los feminicidas son liberados. ¿Por qué un país trata así a las mujeres? Es una pregunta que ha rondado mi cabeza durante años, más aún al darme cuenta que ser disidente sexual en México puede costarte la vida. El 17 de Mayo se conmemoró el Día Internacional contra la Lesbofobia, transfobia, homofobia y bifobia. Tan solo un día después, nos enteramos que en Veracruz una mujer trans fue asesinada. Fue decapitada y su cabeza fue dejada en las puertas de un Ayuntamiento.  La crueldad, la especialización en las prácticas de la violencia son síntomas del capitalismo gore, del resquebrajamiento del tejido social. Dice Sayak Valencia que “el mensaje escrito en el cuerpo siempre llega’’ ¿cuál será el mensaje escrito en cientos de miles de cuerpos arrojados en pedazos en bolsas de plástico, en drenajes, en lotes baldíos o en el propio ambiente doméstico?

 

Ante tal panorama de violencia, desde hace más de una década los estudios feministas y queer han problematizado la violencia sistémica contra mujeres y disidencia sexual, migrantes, cuerpos racializados, con capacidades diferentes y han logrado constituir un lenguaje en común para dar cuenta de las realidades sociales del tercer mundo. La fuerza del movimiento feminista, del movimiento LGBTTI+, del movimiento trans/marika queer han abonado profundamente a la creación de las nuevas epistemologías.

 

Sayak Valencia propone el término Capitalismo gore (2010) “para dar cuenta del derramamiento de sangre explícito e injustificado (como precio a pagar por el Tercer Mundo que se aferra a seguir las lógicas del capitalismo, cada vez más exigentes), al altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con el crimen organizado, el género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de necroempoderamiento’’.

 

En la era del capitalismo gore los “Cuerpos  son concebidos como productos de intercambio que alteran y rompen las lógicas del proceso de producción del capital, ya que subvierten los términos de éste al sacar del juego la fase de producción de la mercancía, sustituyéndola por una mercancía encarnada literalmente por el cuerpo y la vida humana, a través de técnicas predatorias de violencia extrema como el secuestro o el asesinato por encargo’’ (Valencia,2010).

 

En septiembre de 2018, el país entero se paralizó ante el hallazgo en Jalisco de un tráiler refrigerador que transportaba 158 cadáveres. Más tarde, el gobierno admitió que poseían los cuerpos de 444 personas sin identificar, y por ello tuvieron que recurrir a tráilers para almacenar los cuerpos que ya no cabían en las morgues. ¿Quiénes eran estas personas y por qué tuvieron este destino?

 

Por otro lado, Marx, en su libro El capital dice “«la riqueza, en las sociedades donde domina el modo de producción capitalista, se presenta como una inmensa acumulación de mercancías,» en el capitalismo gore se subvierte este proceso y la destrucción del cuerpo se convierte en sí mismo en el producto, en la mercancía, y la acumulación ahora es sólo posible a través de contabilizar el número de muertos, ya que la muerte se ha convertido en el negocio más rentable’’ a lo que Jean Franco, reflexionando a Valencia en su libro Modernidad cruel adiciona “la historia contemporánea ya no se escribe desde los sobrevivientes, sino desde el número de muertos’’(Valencia,2010).

 

¿ Y cuál sería la diferencia entre capitalismo gore y otro tipo de violencias? Se teoriza sobre la idea de que el capitalismo gore está vinculado a los beneficios económicos que genera, tanto su ejecución como su espectacularización y posterior comercialización a través de los medios de información.  Sayak Valencia menciona que “La violencia y su espectacularización se erigen como vectores

transversales a todos los campos del conocimiento y la acción, constituyéndose como el modelo por antonomasia de interpretación de la actualidad, así como los creadores fundamentales de una episteme g-local que se extiende desde las periferias hasta los centros del planeta y viceversa’’(Valencia,2010).

 

Por otro lado, el capitalismo gore no llegaría a conformarse si no se conforma primero un tipo de masculinidad necropolítica: los sujetos endriagos.

 

 

PARTE II. LA MASCULINIDAD EN MÉXICO ES UN PACTO PATRIARCAL

 

La masculinidad en México es un proyecto del Estado-nación, como ha estudiado ampliamente Carlos Monsiváis. Es posterior a las luchas revolucionarias y se conforma en un primer momento con la figura del macho el cual se expande como un signo de identidad nacional. La característica primordial del macho es [abro cita] “«la indiferencia ante el peligro, el menosprecio de las virtudes femeninas y la afirmación de la autoridad en cualquier nivel.» (Monsiváis, 2010).

 

El macho mexicano extrapolado a la realidad gore debe entenderse cito a Valencia  (2010) “ante la coyuntura contextual del México actual y su desmoronamiento estatal, es necesario visibilizar las conexiones entre el Estado y la clase criminal, en tanto que ambos detentan el mantenimiento de una masculinidad violenta emparentada a la construcción de lo nacional. Lo cual tiene implicaciones políticas, del Estado como formación política, económicas y sociales que están cobrando en la actualidad un alto número de vidas humanas dada la lógica masculinista del desafío y de la lucha por el poder y que, de mantenerse, legitimará a la clase criminal como sujeto de pleno derecho en la ejecución de la violencia como una de las principales consignas a cumplir bajo las demandas de la masculinidad hegemónica y el machismo nacional’’.

 

Distintas performatividades del ser hombre en México en la actualidad, nos hablan del poder e influencia del crimen organizado (narcotráfico) en la producción de subjetividades en el contexto del capitalismo gore: sujetos como los buchones bien representados en los narcocorridos y con todo lo que engloba su narcocultura, pasando por los narcojuniors (una forma clara de observar las subjetividades masculinas del hiperconsumismo), los halcones (los que sirven de espías y dan el pitazo a los cárteles antes de perpetuar un crimen), los coyotes (quienes pasan de forma ilegal a personas a los Estados unidos), los padrotes (vinculados a la trata de persona) y en el último eslabón de la violencia, los sujetos endriagos.

 

El término endriago es retomado por Valencia de la literatura medieval y significa “monstruo’’ un cruce de hombre, hidra y dragón. En palabras de Valencia (2010) “los sujetos endriagos deciden hacer uso de la violencia como herramienta de empoderamiento y de adquisición de capital. Debido a múltiples factores como  el uso de la violencia frontal  que se populariza cada vez más entre las poblaciones desvalidas y es tomada en muchos casos como una respuesta al miedo a la desvirilización que pende sobre muchos varones dada la creciente precarización laboral y su consiguiente incapacidad para erigirse, de modo legítimo, en su papel de macho proveedor’’.

 

Los sujetos endriagos consumen violencia, y recalcan el poder adquisitivo producido por la violencia como herramienta de necroempoderamiento. Esto se interpreta como la reafirmación de la identidad, ante la reafirmación de un status sostenible a través de la violencia explícita.

 

En el 2008, apareció una narcomanta en el norte de México que llevaba la siguiente leyenda: “Se hace una invitación a todos los ciudadanos que hayan prestado servicio y que hayan recibido el grado kaibil (militares de élite) para prestar seguridad a vehículos que transportan mercancía a México. Ofrecemos oportunidades de superación, interesados comunicarse al…’’ (Valencia, 2010). A esto nos referimos cuando hablamos de necroempoderamiento, a la resignificación del concepto de trabajo, a la especialización de la violencia, a la producción de masculinidades que solo son posibles dentro del capitalismo gore.

 

 

PARTE III.  HORIZONTE MARIKA: ENTRE TANTA OSCURIDAD, UNA LUZ.

 

“Si nos atacan, respondemos’’ se leía en una consigna en una manifestación de diversidad sexual anticapitalista celebrado en Bolivia el año pasado. Ante la violencia sistemática en contra de la disidencia sexual y las mujeres, se han suscitado diferentes insurrecciones, movimientos en contra del Estado, de la explotación capitalista, de la destrucción medio ambiente. Estos movimientos libertarios son liderados y autogestionados por grupos subalternos a lo largo y ancho de América latina.

 

  En Bolivia por ejemplo, desde hace algunos años se transmite desde una radio comunitaria, el programa Nación Marica, el cual retoma las problemáticas de ser marika indígena, marimachos, travas etc. Forma parte del Movimiento Maricas Bolivia, y se describe como “pobre, cholo y maricón en un país donde reconocerse como indígena determina una segunda opresión” (El ciudadano web, 2019). Como comenta Edgar Solias, integrante de este movimiento: “Resignificar la palabra marica y asumirlo, políticamente, viene a desmoronar ese aparato lingüístico que usa el homofóbico para desplazar, violentar y asesinar. Asumimos lo afeminado, femenino, sodomita, para posicionar nuestras corporalidades y sexualidades. “A partir de ahí marica es el gesto políticamente incorrecto que une corporalidades, sexualidades y subjetividades periféricas y disidentes. Marica, mala palabra para el hombre heterosexual y homosexual, deviene de india, chola, vieja, fea, etc” (El ciudadano web, 2019).

 

En Oaxaca, un ejemplo de organización del pueblo la podemos encontrar en la comunidad Muxe en el Istmo de Tehuantepec.  Desde tiempos prehispánicos a les muxes se les ha reconocido como el tercer género, y cumplen un rol importante en sus comunidades. Son organizadores de una gran variedad de festividades (la más famosa es la Vela de las intrépidas), de rituales, del cuidado de adultos mayores y los enfermos.  A pesar de su reconocimiento como muxes en sus comunidades, también han sido víctimas de violencia patriarcal. Recientemente, Oscar Cazolarla, activista muxe fue asesinado con signos claros de violencia sin que se tenga una resolución de su asesinato hasta la fecha.

 

Les muxes resisten. Ante la violencia y la adversidad, son un símbolo de organización por el pueblo y para el pueblo. En el 2017, un fuerte sismo sacudió la región el Istmo, Juchitán se llevó la peor parte. Fueron mujeres y muxes quienes lideraron las labores de rescate, removiendo escombros, colectando víveres, cuidando a los afectados. Algunos historiadores han dicho que Juchitán es el último matriarcado, ya que es clara la fuerza y el liderazgo de las mujeres y muxes.

 

Por otro lado, la violencia producida por grupos criminales que afecta de manera considerable a quienes viven en disidencia sexual, se añade la violencia biopolítica impulsada por un proyecto de familia tradicional mexicana que ha cobijado el Estado –donde no se ha respetado su principio de laicidad- Carlos Monsiváis comenta al respecto: [abro cita] “La familia Mexicana es una invención conjunta de la iglesia católica y las clases dominantes, cuyo ideal, la utopía del mando irrestricto del patriarcado, se transparenta en unas cuantas acciones: monogamia de aplicación unilateral (sólo mujeres), ocultamiento o negación del placer, uso político de prohibiciones (y tolerancias) sexuales, elevación de la ignorancia al rango de obediencia de la ley divina y de la ley social. […]Históricamente, la mitología de la familia mexicana se centra en la necesidad de proclamar ajeno y enemigo a lo que ocurre fuera del recinto hogareño y del control de esa policía perfecta que es la consciencia de culpa. Esta moral exige varios momentos paralelos: el desarrollo de una idea de Nación similar al patriarcado, el odio (retórico y real) a lo diferente, la manipulación de los prejuicios’’.

 

Este proyecto de familia tradicional está profundamente ligado al proyecto de masculinidad hegemónica y se ha profundizado ante el resquebrajamiento social que produce la violencia sistemática hacia mujeres y población disidente sexual. En Baja California Sur, este discurso de odio ha sido promovido por el Frente de la familia natural, solapado por el Estado (son varias personalidades políticas que desde adentro de las instituciones han apoyado la agenda del Frente de la familia). Lo preocupante del Frente de la familia, es que reproduce un discurso que se naturaliza sin darnos cuenta. Un discurso de odio a lo diferente que tiene fuertes implicaciones en la población que por distintos motivos está alejada del acceso a la educación,  a la información sobre sexualidad, etc. En un país donde más de la mitad de la población vive en pobreza extrema esto es muy preocupante.

 

Ante tal panorama, diversos grupos, colectivos de la disidencia sexual han comenzado a movilizarse tanto en nuestro país como en el resto de latinoamerica. Además, se han creado alianzas con la población que no se identifica dentro de alguna identidad sexo génerica. Un gran ejemplo de esto, es el encuentro internacional de mujeres que se celebra cada año en Chiapas (aunque este año no pudo llevarse a cabo, por dar prioridad a la lucha ante el ecocidio que representa el Tren maya) pero ha sido claro y público el apoyo de mujeres zapatistas hacia el colectivo transgénero, de hecho en la última carta emitida por el comité organizador del encuentro en Chiapas, se menciona esta alianza con la comunidad trans y se reconoce y respeta su identidad. Este es un gran ejemplo de entender nuestras interseccionalidades, convergencias y entender que a través de redes de acompañamiento, de alianzas estratégicas se da lucha ante la hidra capitalista y sus violencias.

 

Así mismo, el apoyo de hombres aliados ha sido importante. Un ejemplo fue el gran apoyo de distintos colectivos a lo largo del recorrido de la Caravana migrante, particularmente con la caravana conformada por personas LGBTTTI más. La caravana con personas provenientes de toda centro américa, denunció violencia y discriminación por parte de autoridades y grupos criminales. La ayuda no se hizo esperar, y fue esperanzador saber que había colectivos, muchos compañeros aliados preparando comida, colectando víveres, ropa, cobijas, para apoyar a la carvana.

 

 

PARTE IV. UTOPÍAS PARA LA INSURRECIÓN DE LA DISIDENCIA SEXUAL

 

El contexto actual exige pensar en procesos organizativos independientes y autónomos, sin influencia del Estado ni de fuerzas opresoras. Hablé de muy pocos ejemplos de resistencia dentro de la disidencia sexual pero hay muchos más. Por el tiempo, solo puedo mencionarlos: la histórica resistencia de la población con VIH que actualmente en México enfrenta un momento crítico ante el desabasto de antirretrovirales, las mujeres trans y sexoservidoras que se enfrentan al acoso policial por ejercer su trabajo y aún más después de que en CDMX se instrumentara una modificación en la ley que permite a los vecinos llamar a la policía si las ven ejercicio prostitución, el colectivo TTT y su lucha por una ley de identidad y acceso a una mejor vida, la población Intersexual y su lucha contra la modificación quirúrgica obligatoria para encasillarlos en un género determinado, la lucha y los movimientos queer, de identidades no binarias y su reconocimiento como parte de la gran diversidad sexo génerica.

 

La violencia que produce el capitalismo gore nos recuerda que de no instrumentar prácticas, acciones anticapitalistas desde todos los ámbitos, la violencia seguirá encrudeciéndose y perpetuándose. Las consignas de la población LGBTTTI deben reivindicarse, radicalizarse y voltear a ver a la comunidad. Me parece peligroso que la reivindicación más grande  de la comunidad LGBTTTI y la que más peso tiene sea la del matrimonio igualitario. El movimiento no puede y no debe encausarse únicamente a esto, aún con los embates del Frente de la familia natural. Hacerlo sería caer en un acto egoísta, propio de un pinkwashing bien orquestado por distintas estancias. Porque mientras algunos podemos planear nuestra boda gay en los consulados de Nueva York o de otras partes del mundo, o nuestra boda en la playa más hermosa, Otrxs ni siquiera pueden pensar en casarse porque primero tienen que sobrevivir. Otros son invisibles para el estado, su voz nunca logra escucharse, sus exigencias no llegan a quienes pueden tomar decisiones. El matrimonio igualitario es importante, SÍ. Pero hay otros problemas, otros problemas que exigen reconocimiento porque la vida de personas depende de ello.

 

Nuestra libertad no debe ser sobre la opresión y la esclavitud de otros grupos oprimidos. Mientras marchamos envueltos en banderas de aircoiris bailando detrás de caravanas patrocinadas por Starbucks, es preciso también reflexionar la precariedad y la neo esclavitud que ejerce en comunidades cafetaleras en Guatemala.

 

Paul Beatriz Preciado dice que el negocio del nuevo milenio es: la gestión política del cuerpo, del sexo y la sexualidad. Lo estamos viviendo: es el Estado y sus fuerzas transnacionalizadoras quienes determinan cómo debemos amar, a quién, los límites políticos de la identidad, cómo debemos vivir nuestra sexualidad, qué prácticas están permitidas y cuáles no. Lo estamos viviendo con un Estado que se niega a reconocer el derecho de las mujeres por un aborto seguro, legal y gratuito. Y tantos otros ejemplos que se me ocurren.

 

A lo que menciona Preciado, Sayak Valencia (2010) adiciona “la gestión de la violencia desde los medios autorizados para ello (el Estado) y los desautorizados; es decir, desde los Otros que se hacen con el poder de gestionar, por medio de la aplicación de violencia en los cuerpos de distintos individuos’’. Estamos ante un tratamiento de los cuerpos como material de desecho y consumo. Las fronteras entre El estado y los grupos criminales se aprecian difusas, no se ve dónde empieza una y termina la otra.

 

Para terminar, quisiera agregar que la Universidad es un lugar importante donde se producen conocimientos, se conglomeran epistemologías, se producen lenguajes para hablar de subjetividades y por lo tanto deberá ser un lugar donde se produzcan del mismo modo alternativas para subsistir. No olvidemos la calle, necesitamos empaparnos de ella y tomar acción. Termino con una frase de Sayak que dice: “si no hay otra opción, que ésta no nos mate, sino que mediante nuestra insurrección cotidiana nos resignifique’’.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Monsiváis, C, 2010. Que se abra esa puerta: crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual. Ed Paidós, México. 270p

Valencia, S, 2010. Capitalismo gore. Ed Melusina, Madrid. 90p

(13 de Mayo de 2019) Maricas Bolivia, el movimiento que incomoda al activismo LGBTI neocolonial. Recuperado de https://www.elciudadanoweb.com/maricas-bolivia-el-movimiento-que-incomoda-al-activismo-lgbti-neocolonial/

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